El Regreso del Lobo Cantor

El lobo es un animal salvaje que se ha ido adaptando a lo largo de los tiempos a distintos ecosistemas como bosques, montañas, tundras, praderas y taigas. Antaño abundantes en América del Norte, Europa y gran parte de Asia, la acción del ser humano ha convertido en una rareza a este prodigioso animal, que ha desarrollado hasta ciertas habilidades de ocultación felinas que anteriormente se le desconocían.

En las tierras astures, por ejemplo, es más fácil toparse con un jabalí o incluso con un oso que con un lobo. Pero están ahí, todos lo saben, y tienen ganas de volver a ser ellos, de volver a cazar.

Foto: M. Martín-Consuegra

Foto: M. Martín-Consuegra

En el mundo del rocanrol en los últimos años han emergido muchos corderos con piel de lobo que han repoblado la escena musical nacional e internacional, normalmente con apariciones efímeras y exageradas, aprovechando la ocultación de los auténticos canis lupus.

Alfredo Fernández García, Alfa, es uno de ellos. Curtido en mil batallas, tras años de heridas ocultadas y relamidas, muestra ahora orgulloso sus hermosas cicatrices que ha decido no volver a esconder. La presentación de Destierro en San Dimas el 22 de noviembre en la Sala Galileo Galilei fue una explosión de autenticidad rockera en la que el repertorio firmado por este canis lupus asturiensis basado en el libreto de sus cinco últimos EP’s, comienza a tener una coherencia propia de aquellos que sueñan con su propio universo musical y  lo construyen nota a nota, canción a canción, concierto a concierto.

Acompañado por The Bang, banda soporte formada por Pablo Galiano, Joe Eceiza, Dani Patillas e Iñigo Iribarne, las canciones de Alfa viajan desde el estudio a los escenarios con una naturaleza propia de animales sueltos. Canciones como Euterpe, El Tonto, Cuántos Soñaron Contigo y El Camino De Regreso a Casa, tienen una complejidad que sumada en el mismo repertorio hace que entre la audiencia sólo se escuchen expresiones como bolazo, menudo concierto, van sobraos…

Después de más de un año sin subirse con una banda a tocar a un escenario se apreciaba una energía, hasta ahora contenida, que al ser liberada de manera definitiva devuelven al escenario al Alfa guitarrista, asumiendo el peso de las canciones y cobrando mayor protagonismo en los solos de guitarra.

Y gran parte de Alfa es su repertorio creado desde la adolescencia hasta hoy, en las distintas bandas que ha liderado y que antes no tenía la comodidad de presentar en directo, y ahora por fin aflora con la naturalidad de ser canciones creadas por una misma persona, por un mismo artista.

Empezando por la mítica banda Perros de Paja, de la que también eran partícipes Pablo Galiano y Joe Eceiza, recuperó el clasicazo Vivir Sin Tu Amor, un tema que en  La Siesta Do Lunes ya hemos pinchado alguna vez y que sin duda merece mejores glorias que estar presente sólo en una maqueta de hace quince años. Quizás un show de The Bang y Alfa centrado en el repertorio de Perros de Paja sea algo que veamos en algún momento, ¿por qué no?

Continuando por un momento culminante del concierto, poniendo la piel de gallina a más de uno, la interpretación de uno de los primeros temas compuestos por Buenas Noches Rose, La Leyenda del Lobo Cantor, sorprendiendo a toda la audiencia que no pudo más que vibrar y soñar con que en el futuro Alfa incorpore alguna canción más de la extinta y legendaria banda.

También hubo lugar para recordar a Le Punk con La Virgen de La Soledad, otro prueba más de que un artista como Alfa tiene un catálogo que brindado a la platea con naturalidad, tiene coherencia y fuerza de sobra para sumar y multiplicar la experiencia vivida hasta niveles antes insospechados en un concierto de Alfa en solitario.

Y es precisamente la suma de todo el catálogo artístico de Alfa lo que hace que su libreto en solitario conformado por sus últimas cinco publicaciones y por las dos más que ya sabemos que seguro llegarán en los próximos meses, destaque por encima de otras alternativas que hoy encontramos en la escena del rock nacional. Poner en escena Los Amores Bastardos, con la desnudez de The Bang para cerrar el concierto fue un colofón genial.

Alfa, el lobo cantor, ha regresado para contarnos toda su leyenda y seguir erigiéndose como ese animal salvaje que se sabe adaptar a los tiempos que corren, aunque sean duros y difíciles para el arte y la cultura, pero con la pretensión de no lamentar que al final hagamos monumentos a los muertos y envíemos a los vivos al pilón.

 

Nota a la dirección del Galileo Galilei: para próximas ocasiones eviten que los empleados se pongan a vaciar los lavaplatos durante la intepretación de un set acústico…y ya de paso subir el volumen!

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